Carta dun activista da BDS a Muñoz Molina

Carlos Sánchez Pardo, compañeiro activista da BDS, envíoulle a seguinte carta a Muñoz Molina, despois de que este recollese o premio Xerusalem o pasado domingo.

Muñoz Molina con Simon Peres. Foto publicada no xornal El Pais

                                            

Santiago de Compostela, 11 – Febrero – 2.013

Estimado Sr. Antonio Muñoz Molina,

Soy un asiduo lector suyo, he leído varios de sus libros y nunca dejo de leer sus artículos en el “Babelia”, me gusta lo que escribe y como escribe, me gusta su exquisita sensibilidad y como sabe transmitir su amor a los detalles pequeños así como a las grandes causas y motivaciones que le mueven.

He seguido a través de “El País” la polémica respecto al premio que le ha otorgado el Ayuntamiento de Jerusalén y su decisión de aceptarlo y acudir a recibirlo.

Hoy he visto en “El País” la foto en la que sale usted hablando amigablemente con Simon Peres, y algo muy fuerte se removió dentro de mí.

Dudo que este escrito llegue usted a leerlo, pero aún así quisiera dirigirme a usted para exponerle mi punto de vista, si me lo permite, ya que creo que todos podemos aprender algo de cualquier persona, por humilde que sea su opinión.

Le escribo, por un lado, desde el respeto y agradecimiento que le debo como escritor y como persona, ya que cualquiera de sus escritos siempre me enseñan cosas nuevas, me abren ventanas a temas que desconocía o que usted muestra desde perspectivas diferentes y que siempre alimentan mi espíritu y mis ansias de aprender y entender aspectos de la vida y de este mundo que tantas veces se me escapan de las manos.

Por otro, le escribo desde el amor que le tengo a esas tierras de Oriente Medio, encrucijada de culturas, religiones y civilizaciones que han ido dejando su poso a lo largo de los siglos y que conforman ahora un conglomerado tan conflictivo, especialmente como consecuencia de la creación del estado de Israel en 1.948 a través de una resolución de la ONU, esa misma ONU que Israel ahora desprecia y se jacta de no cumplir ninguna de sus resoluciones (especialmente la 242, que le obliga a devolver todos los territorios ocupados en la guerra de Junio de 1.967) gracias al apoyo político, militar y económico que le presta Estados Unidos incondicionalmente, propiciado por el todopoderoso “lobby” pro-israelí de ese país.

Le escribo también desde mi conocimiento del terreno debido, por un lado, a mi estancia en Israel y mi experiencia como voluntario en el año 1.987 en el moshav “Sde Nitzan” y en el kibbutz “Lohamet Hagetaot” (fundado por supervivientes del gueto de Varsovia), y que todavía hoy, a mis casi 58 años, tengo que decir que fue la mejor experiencia de mi vida, y por otro, a mi trabajo como cooperante en Palestina en el año 2.002 con las ongs españolas (Movimiento por la Paz y la Libertad) y en el 2.004 con “Solidaridad Internacional”, como coordinador de proyectos de ayuda humanitaria en los territorios ocupados palestinos.

No quiero entrar a discutir los argumentos y explicaciones que usted aduce para justificar la aceptación de este premio, pero quisiera tomarme la libertad de hacerle algunas sugerencias apelando a su sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y su defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional.

Sugerencia nº 1.-

Efectivamente, ha recibido usted este premio de manos de Simon Peres, ese político cuya trayectoria se confunde con la del propio Israel y que hace ya mucho tiempo que tendría que estar encarcelado como criminal de guerra si el Tribunal Internacional de La Haya (cuya jurisdicción, por supuesto, Israel no reconoce) fuera una institución realmente efectiva. Pues bien, usted pudo haber aprovechado su discurso de aceptación del premio para denunciar todas la violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de la legalidad internacional (resoluciones de la ONU, Cuarta Convención de Ginebra, resolución del Tribunal Internacional de La Haya acerca del muro de separación, etc, etc….), en definitiva, las consecuencias de la ocupación y colonización de los territorios palestinos por parte de Israel, así como todas las acciones de terrorismo de estado que ha llevado a cabo a lo largo de la historia, empezando por la política de limpieza étnica practicada sistemáticamente por el ejército israelí en la que ellos llaman la “guerra de la independencia”, tal como ha denunciado documentalmente el historiador israelí Illan Pappé.

Sugerencia nº 2.-

También podría usted haber aprovechado su estancia en Jerusalén para hablar con algunos representantes de esa escasa y pequeña pero extraordinariamente valiente minoría israelí pacifista y crítica de la política de ocupación del territorio palestino, y no me refiero a los tradicionalmente considerados “palomas” israelíes como son sus colegas (que seguro que acudirán a felicitarlo y adularlo) David Grossman, Amos Oz o Abraham Yeshosua, permítame sugerirle otros nombres: Ury Avnery, Gideon Levy, Amira Haas (puede encontrar sus escritos en el diario “Haaretz”), Hanna Barag, Dani Broitman, Haim Bresheeth, Jeff Halper (coordinador del “Comité Israelí contra la Demolición de Casas”, por cierto, ¿sabe usted quien fue Rachel Corrie …?) o algunos ex militares miembros de la organización “Breaking the silence”, o algunas representantes de las “mujeres de negro”, … Ellos le enseñarán como sufren el acoso y boicot de la propia sociedad israelí por denunciar los hechos más elementales de la barbarie cotidiana israelí en los territorios ocupados palestinos, y ya que está en Jerusalén, vaya a los barrios palestinos de Shuafat o Beit Hanina, por ejemplo, y vea las diferencias con los barrios de la parte judía de Jerusalén, esa hermosa y única ciudad que Israel declaró unilateralmente “capital eterna e indivisible”, anexionándose ilegalmente el territorio conquistado en la guerra de Junio de 1.967, pero que ningún país del mundo reconoce como tal y es por ello que las embajadas siguen instaladas en Tel Aviv …

Sugerencia nº 3.-

Por último, puede aprovechar para cruzar la frontera e ir a la Palestina ocupada y ver usted por sí mismo, con sus propios ojos, en qué consisten los tristemente famosos “checkpoints” del ejército israelí, los asentamientos de colonos repartidos por toda la geografía de Cisjordania, las carreteras de uso exclusivo israelí, vaya usted a Nablus, a Jenin, a Kalkilia, Tulkarem, a Hebrón (y visite el casco antiguo y vea como viven unas docenas de colonos israelíes protegidos por su todopoderoso ejército y como sufren esa ocupación los palestinos de allí …), vaya a Ramallah y a Belén, vaya a visitar las aldeas pequeñas y pregúntele a sus gentes, visite algunos campos de refugiados y siéntese a  escuchar lo que tienen que decir de sus vidas bajo la ocupación israelí, acérquese a ver el muro de separación que sigue construyendo Israel adueñándose de territorio palestino como le viene en gana, violando sistemáticamente la “línea verde” internacionalmente reconocida, vaya a Gaza, visite la prisión al aire libre más grande del mundo y vea como sobrevive allí la gente, hable con los pescadores que no son dueños de su mar de siempre, hable con la ong “Addameer”, y que le cuenten de los presos palestinos en las cárceles israelíes, por cierto, ¿sabe usted lo que es la “prisión administrativa”?, ¿sabe cuantos presos palestinos están encarcelados bajo ese tristemente famoso nombre? Pregunte, pregunte …, y quizás algún día acabe usted escribiendo también un libro acerca de la diáspora del pueblo palestino y la expulsión de su territorio por parte de un ejército de ocupación de una potencia militar extranjera …

En definitiva, puede usted hacer lo mismo que hizo nuestro querido y admirado Mario Vargas Llosa: él sí se atrevió a dar ese paso, y sus conclusiones son bien significativas, ciertamente, probablemente usted las conozca ya.

Tengo mis dudas de si esta carta llegará usted a leerla algún día, sé que es una persona muy ocupada y no tendrá tiempo de dedicarme los minutos que tarde en leerla, pero puedo asegurarle que para mí esto es simplemente un acto de conciencia y es por ello que yo también apelo a la suya como ese hombre y ese escritor sensible y comprometido con las causas más nobles de los seres humanos que habitamos este hermoso y conflictivo planeta.

Un afectuoso y cordial saludo. 

 

                                              Carlos Sánchez Pardo

Comments are closed.